PACIENCIA: UNA VIRTUD EN EXTINCIÓN

Totalmente de acuerdo de que la paciencia es una virtud y además que cada vez hay menos gente paciente. Somos unos impacientes integrales.
Mi paciencia se pone a prueba a diario por dos razones: una, porque al ser madre tienes que estar muy pendiente de tu baby, tienes que dormirlo y cuando ya ha pasado una hora de reloj y te crees que has conseguido que se duerma, va y te abre un ojillo y de nuevo vuelta a empezar y así se te va pasando el día y con paciencia aceptas que todo lleva su tiempo y que ya no puedes llevar ir al ritmo de vida de antes; y la segunda razón es ser paciente con la gente que empieza terapia conmigo.
En esta última razón me voy a centrar, en la paciencia del personal. En nuestra sociedad, tan mal montada, queremos todo al momento, no podemos esperar, sobre todo en el tema material pero la salud tampoco se queda atrás así que si nos aparece un dolor recurrimos directamente al ibuprofeno para que nos lo quite en vez de indagar por qué apareció ese dolor. Es una pena porque nuestro cuerpo nos habla y nosotros le tapamos la boca…
Me gustaría, desde este post, que la gente fuera ya consciente y dejase de creerse que las dietas relámpago harán que baje 20 kilos verdaderos (aquí matizo lo de ‘verdaderos’) en menos de un mes, ahora que llega el veranito o que un ayuno exhaustivo de 10 días, le quitará su enfermedad crónica. Señores, eso es imposible. Nuestra enfermedad la hemos ido desarrollando a diario, poquito a poco y la llevamos con nosotros durante años. Entonces, ¿cómo podemos pensar que esta enfermedad instalada por el morro en nuestro cuerpo, como un ‘okupa’ que nos ‘preokupa’, se marchará por hacer un ayuno de una semana o por tomar un compuesto ‘milagroso’ de plantas? Debemos ser más realistas, poner los pies en el suelo y dejar de creernos todo lo que dicen por la red y la televisión. Tus almorranas no te las va a quitar la crema de la tele por mucho que te empeñes y tu dolor de cabeza seguirá ahí cuando el efecto del analgésico haya desaparecido.
¿Está claro? La raíz del problema de nuestra enfermedad está bien enraizada, nos la hemos trabajado, así que ahora hay que hacer el mismo trabajo pero a la inversa. Trabajarnos con esfuerzo, esperanza, positividad y paciencia.
La alimentación, la buena nutrición, puede ayudar a recuperarte de bastantes enfermedades pero también es importante que recuperemos nuestra parte emocional y mental para que todo fluya y sane. No sólo por comer bien nos curaremos si las otras partes están carentes de atención.
Una vez nos metemos de lleno en nuestro cambio con el ‘pack completo’ (nutrición, emoción y mente) tenemos que ser conscientes de que no va a ser un camino de rosas y que van a aparecer muchos síntomas desagradables tanto físicos como emocionales que son, nada más y nada menos, toda la basura que guardamos en nuestro interior. Aquí es importante no asustarse y seguir adelante ya que este período de transición puede durar, dependiendo del estado de salud físico-mental de la persona, entre 3 y 10 días hasta 4 meses o más.
Según dice nos cuenta Michio Kushi:
La sangre humana está compuesta de glóbulos rojos, blancos, plaquetas y plasma. Cuando una nueva alimentación comienza a cambiar la calidad de la sangre, todas estas células cambian, en diferentes períodos:
– Plasma sanguíneo: hasta 10 días.
– Glóbulos blancos: de 20 a 80 días.
– Glóbulos rojos: 120 días.

Las enfermedades -físicas y mentales- jamás acontecen sin una causa: y ésta es una vida desordenada. Las enfermedades son un aviso de nuestra intuición diciéndonos lo impropia que ha sido nuestra forma de vida.’

Los síntomas de desintoxicación pueden ser: aumento de transpiración y de olor intenso, orinas más oscuras, mayor volumen de micción, heces pastosas y nauseabundas, picores, dolores de cabeza, insomnio, sensación de fatiga, interrupción de la menstruación, irritabilidad mental, disminución deseo sexual, diarrea o estreñimiento, fiebres, escalofríos, tos… Cuando éstos se mitigan debemos saber que la desintoxicación continúa aunque no nos demos cuenta. Si somos sensibles notaremos que nuestras energías se depuran y nuestro cuerpo se vuelve más ligero e irradia una especie de alegría interior. Pero hay que escuchar bien al cuerpo ya que estos síntomas pueden ser por intoxicación, la diferencia es muy sutil. Debemos interiorizar.
Y yo voy a más, ya que según la Medicina Tradicional China, tenemos ciclos de 7 años las mujeres y 8 años los hombres, con esto quiero decir que si hiciéramos un cambio importante durante 7-8 años aquí es cuando se podría decir que somos totalmente una persona ‘regenerada’. Pero desgraciadamente, en este mundo de contaminación, de chemtrails, de radiaciones…es bastante complicado llevar una salud de hierro, ya que siempre hay algo que nos acecha por algún lado y si nos pilla en un momento con el sistema inmunitario bajo podemos caer de nuevo en la enfermedad y sería un volver a empezar y ¿con qué? Con Paciencia.

Salud y Buena Paciencia.
Yo Isasi
nutricionencasa.com

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