MIRAR HACIA DELANTE

¡Asombroso! Si, cada vez me doy más cuenta, y soy más consciente, de que cada uno somos un mundo, cada ser es totalmente diferente uno de otro. Aunque seamos todos del mismo rebaño, todos, en el fondo, somos ovejitas negras en el buen sentido de la palabra.
En este caso es la experiencia que estoy viviendo con mi bebé ya con tres meses no acepta eso del ‘pecho con pecho’, eso se lo reserva para las noches. No quiere ir en la mochila portabebés, ni en un fular elástico, se pone guerrero y con la mirada me dice ‘ni tu tía’. Entonces lo coloco mirando al exterior, cogiéndolo tipo ‘sillita de la reina’ y se calma y es feliz. Siento que va a ser un ser muy independiente y con su corta edad ya lo demuestra de muchas maneras y, a su manera, me expresa lo que le gusta y lo que no. No quiere ataduras, literalmente hablando. Es increíble cómo un ser tan pequeño pueda ya tener un carácter tan marcado, así que no voy a forzar nada. Por tanto, no voy a ser la típica moderna mamá que va con su hijo en su mochilita y lo tengo crudo porque ‘el colega’ ya pesa casi seis kilos y medio y sé que si fuera por él ya andaría y se iría a dar una vuelta por el pueblo a investigar y conocer al vecindario. Pues eso, mira hacia delante.
No hay fórmulas precisas, no hay reglas que valgan para todos, no debemos seguir al pie de la letra todo lo que nos digan, ya sea un médico, un terapeuta o un maestro por muchas credenciales universitarias puedan tener. Tenemos que hacer caso a nuestras verdaderas preferencias, a nuestras verdaderas apetencias, a nuestro interior y así ser libres en esta sociedad esclavizada y programada en tantos aspectos de nuestra vida. Si a uno no le gusta ir de vacaciones en agosto pues que no vaya; si a uno no le sienta bien lo que le receta su médico de cabecera pues que no lo tome; si a uno no le gusta ese alimento milagroso que todo lo cura (pero que todos toman) porque le sienta como una bomba de relojería pues, por favor, que tenga su propio juicio y que lo deje.
En fin, ya sabéis, una vez más, el mensaje que transmito: Seamos libres y dejemos y respetemos a los demás ya sea porque se come un pastel lleno de azúcares y aditivos o un trozo de pan integral de levadura madre.
Seamos honestos con nosotros mismos y dejemos de lado nuestra ‘mente chingona’ para hacer caso a nuestro corazón que es el que realmente nos hace ser verdaderos.¡Miremos hacia delante!

Yo Isasi

nutricionencasa.com

One comment

  1. Veronica dice:

    estoy muy deacuerdo con el articulo, pues las personas deben ser libres sin perjudicar a los demas.

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