AL ABORDAJE CON EL RECICLAJE

‘7 días de basura’ del fotógrafo Gregg Segal. Retratos de personas acompañados por la basura que generan en una semana.

‘De la basura, lo que menos huele son los residuos’.
Parece ser que hay mucho pirata suelto que se ha percatado de que hay un gran negocio en la basura. Esa basura que tanto tú como yo tiramos a diario y que tiraremos durante toda nuestra vida así como lo hicieron nuestros antepasados (aunque su tipo de basura no tiene nada que ver con la nuestra) y lo harán nuestros descendientes. Si, la basura tiene ‘tela marinera’…
Cada ciudadano en España ‘produce’ al año 535 kilogramos de residuos. En total, 24 millones de toneladas anuales en todo el Estado español que se reparten en cerca de 200 vertederos legales, y a otros miles de basureros ilegales, alrededor de toda la geografía española (…) El 70% de los residuos que se producen en España “se entierran sin más”, desperdiciando millones de toneladas de materias primas que “tendrían que ser recicladas para una segunda vida”.’
¿Y qué pasa en el resto del mundo?
‘Los vertederos de Laogang en Shanghái (China), Jardim Gramacho en Río de Janeiro o Bordo Poniente en México DF compiten por ser los más grandes del mundo con más de 10.000 toneladas de residuos recibidas cada día. En el lado contrario de la balanza, Ghana, Nepal, Uruguay, Mozambique e Irán son los países que menos basura producen.’

Yo soy de letras pero unos cuantos números han corroborado lo que me temía:
‘La recogida de basuras y gestión de residuos mueve al año -según datos de Retorna- 4.500 millones de euros, algo que califican como “el gran negocio”. Además, a esta cantidad se suma la limpieza urbana con lo que asciende a 5.150 millones de euros y también la incineración. “El sector quiere doblar el número de incineradoras existentes para quemar en 2020 casi ocho millones de toneladas”, explican desde la Plataforma. Sin embargo, quemar residuos también produce contaminación, “dispersa sustancias peligrosas” y quema materias primas “de gran valor” (…) El 85% de recursos valiosos, como el aluminio, acero, vidrio, plástico, se desaprovechan y acaban en vertederos e incineradoras.’

Y entre números anda el juego y te vuelves a enterar de que a nosotros, los ciudadanos, nos dan por todas partes y sobre todo en el trasero:
La gestión de residuos de envases tiene un coste de 295 millones de euros y los sistemas integrados de gestión sólo pagan el 27%. Incinerar o verter envases cuesta 18.993.181 euros de los cuales más del 90% es asumido por los ciudadanos y no por los envasadores.’
Y para más inri, en el 2008 España rozaba los 3000 vertederos ilegales. ¡¿Cómo se come ésto?!
”Es el consumidor el que paga por el reciclado”, afirma Daniel López Marijuán, de Ecologistas en Acción, “si la cifra que de verdad se recupera no es muy elevada, estamos ante una estafa. Por otro lado, entre el 40% y 45% de los residuos son materia orgánica; si se separase en origen, podría convertirse en abonos para agricultura, suelos y reforestación o en biogás”. “Si fermenta”, añade Julio Barea, de Greenpeace, “produce metano, que tiene 25 veces más efecto invernadero que el CO2, aunque permanece menos años en la atmósfera”.
Si se hicieran las cosas bien, podríamos sacar la parte provechosa de los residuos:
‘Gestionar correctamente los residuos supondría un ahorro para los países comunitarios de 72.000 millones de euros, la creación de más de 400.000 puestos de trabajo y un aumento del negocio anual del sector de 42.000 millones de euros, según los esclarecedores datos de la Comisión Europea (CE) que recoge un informe de la asociación ecologista Amigos de la Tierra. Si se cumpliera la estrategia de la CE, se ayudaría a crear 2,4 millones de empleos y un volumen de negocio de 187.000 millones de euros.’
Y a pesar de que llevamos desde 1998 con llamativos y coloridos contenedores parece ser que aún no sabemos para qué sirven o tal vez es que muchos somos daltónicos…
‘Andoni Uriarte, presidente de la Asociación Española de Recicladores de PET, explica el malestar de un sector al que, en su opinión, no se da voz, a pesar de ser parte importante del proceso: “En el último año y medio un elevadísimo número de empresas recicladoras están a punto de cerrar”. La razón principal, señala Uriarte, es la falta de material en cantidad y calidad suficiente. Según este responsable, el material que les llega de las plantas de selección, en teoría 100% reciclable, contiene en realidad entre un 30% y un 35% de impropios. Al unir las pérdidas de entre el 10% y el 15% propias del proceso industrial de reciclaje, el resultado es que la mitad acaba en vertederos.

Antonio Barrón recuerda algunos de los residuos impropios aparecidos con más frecuencia en los contenedores amarillos: coches teledirigidos, tablas de planchar, cintas de vídeo VHS o CD, etc. La razón para evitarlos es simple, según el portavoz de Ecoembes: “Las plantas de selección no están preparadas para otros objetos fabricados a partir de diferentes materiales como gomas, textil, pilas, baterías, cables, etc. o de otros tipos de plástico’.

‘Según datos facilitados por Ecovidrio, reciclaron casi 17 millones en 2013. Aquí llegan más de 70.000 Tm anuales de este material para separarlo por colores y conseguir el calcín, la materia prima que después se llevará a las fábricas de vidrio para volver a crear nuevas botellas y recipientes blancos, verdes, topacio… Pero antes hay que rechazar envases de plástico, loza, cerámica, vajillas, copas, papel, corchos, incluso pañales de bebé, que no deberían haber acabado en el contenedor verde. Productos que contaminan el calcín y perjudican a la maquinaria que se utiliza porque funden a distintas temperaturas que el vidrio.’
Creo que lo mejor es que hagamos un repaso tipo Barrio Sésamo para saber qué depositar y qué no en el contenedor del:
Papel y cartón (Azul): Folletos publicitarios, revistas, periódicos, cuadernos, folios, bolsas de papel, sobres, cartulina y demás derivados del papel, cartón que conlleva todo tipo de cajas de cartón, envases de cartón (no tetra-brik), paquetes, hueveras, etc. Si es posible, colocar sólo papel y cartón limpio (por ejemplo, no manchado con comida o grasa) sin cintas adhesivas, trozos de plástico como ventanillas de sobres o grapas. A los sobres hay que quitarles las ventanillas de plástico y a los cuadernos, las espirales. No debemos depositar: papel de autocopiado, papel térmico para fax, papel encerado o parafinado, papel higiénico y sanitario.

Vidrio y metal (Verde): Vidrio, siempre sin tapas de metal o de corcho y siempre que sea vidrio utilizado para envasar alimentos. No se deben tirar en este contenedor verde: cristales de ventanas, vidrios planos o vasos rotos por su alto contenido en plomo. Se deben quitar, siempre que sea posible, las etiquetas de papel y otros impropios. Las tapas metálicas irán al contenedor amarillo. Tampoco introducir bombillas, espejos, jarrones, cerámica, ladrillos, piedra, frascos de medicamentos. Según dicen: ‘La separación permite que se vuelvan a producir botellas y envases de vidrio, evitando el consumo de toneladas de arena y utilizando un 30% menos de energía y un 50% menos de agua.’

Plastico (Amarillo): Envases ligeros de plástico, metal ligero y tetra-briks (garrafas de agua, tarrinas de yogurt, botellas de productos de limpieza, bandejas de corcho blanco, tubos de pasta de dientes, agrupadores de plástico que unen las latas, bolsas de plástico, latas de conserva y de bebidas, sprays de cosmética personal, ambientadores, bandejas de aluminio, bolsas de aluminio, papel de aluminio y film transparente que no estén muy sucios, insecticidas, aerosoles vacíos. No se deben colocar cintas magnéticas, juguetes, cepillos, persianas, tuberías de pvc, cajas de alimentos, sartenes, cazos de cocina, cubiertos, electrodomésticos, envases de cartón o vidrio.

Contenedores de medicamentos (en farmacias): Residuos de envases y paquetes con restos de medicamentos, una vez consumidos incluyendo los caducados y los prospectos. No se deben depositar termómetros, agujas, prótesis ni objetos.
‘Los envases de medicamentos, aunque estén vacíos, deben depositarse en este contenedor y no en el verde, amarillo o azul. ¿Sabes las razones? Porque estos envases han estado en contacto con el medicamento y necesitan de un tratamiento específico, y porque, además, en las cajas de cartón está la información necesaria para separarlos correctamente.’

Si ampliamos el ‘término’ basura aquí tendría también lugar la que viene de la tecnología, es decir, el negocio de la basura tecnológica:
‘Los ecologistas hablan de desastre, y desde luego éste se hace evidente si se mira hacia países del Tercer Mundo, especialmente cuando se habla de basura tecnológica. Se generan 53 millones de toneladas de residuos de este tipo al año; 200.000 de las cuales corresponden a España, lo que significa un incremento en los últimos años del 51%, según la Fundación ECOTIC, especializada en su tratamiento en el país.’
‘José Pérez, consejero delegado de Recyclia –SIG que gestiona los aparatos electrónicos en España–, afirma que la basura electrónica tiene componentes de valor, y frente al dinero fácil siempre surge la picaresca y las vías ilegales. Pérez lo reconoce: “Existen robos en los puntos limpios y llegan a romper los mil y un tipos de candados de sus contenedores. Y está claro que existen fuentes ilegales que se llevan los residuos que les interesan y dejan los que resultan demasiado caros de reciclar; que canibalizan la parte de valor y tiran el resto en cualquier sitio. Nosotros trabajamos con plantas serias y legales que son auditadas cada año y que incluso se quejan de que no les llega suficiente material. Y es lógico porque han realizado inversiones millonarias y alguien les roba su materia prima. Falta bastante por hacer, pero tenemos proyectos en marcha para mejorar la vigilancia y también para concienciar a los consumidores y que el depósito de sus desechos electrónicos sea más fácil”.’
Existe una gran mafia en la basura tecnológica:
‘La Convención de Basilea, ratificada por todos los países del mundo excepto Estados Unidos y Haití, establece desde 1992 la prohibición expresa de exportar residuos de este tipo a países del Tercer Mundo. La realidad es bien distinta. Una simple búsqueda en Internet muestra imágenes escalofriantes de lo que allí ocurre.’
‘El 75% de esos 53 millones de toneladas de residuos electrónicos desaparece del circuito oficial, y una red de tráfico, con empresas fantasmas incluidas, se encarga de mover un negocio que, según denuncia la realizadora alemana del documental La tragedia electrónica Cosima Dannoritzer, mueve ya más dinero que el del narcotráfico. Estados Unidos no ha prohibido la exportación de residuos de este tipo y genera 9,5 millones de toneladas al año, la mayoría de los cuales acaban en el Tercer Mundo.’
‘La mitad de la población de la ciudad de Guiyu, en China, se dedica a reciclar ilegalmente residuos electrónicos por un coste diez veces inferior a lo que significaría hacerlo en Europa o EE UU. ¿Cómo? Básicamente, sin ningún tipo de control. Montañas de desechos se acumulan y son manipulados incluso por niños, que distinguen los tipos de plástico quemándolos y oliéndolos, o introducen placas bases en ácidos para sacar oro. Procesos que dañan la salud y después contaminan, porque lo que no vale se desprecia y acaba amontonado en cualquier río o terreno baldío.
Aún más lucrativo es el reciclaje de chips informáticos, que, previamente manipulados, se reutilizan y en numerosos casos son vendidos como nuevos, con el consiguiente compromiso de seguridad para los sistemas que vuelven a utilizarlos.’
‘En ‘Junkyard Planet’, libro de Adam Minter, periodista e hijo del propietario de una chatarrería en Estados Unidos, se impone la visión de la industria del reciclaje como un negocio global. Según Minter, esta actividad mueve 500.000 millones de dólares (casi 370.000 millones de euros) anualmente en el mundo y emplea a más gente que cualquier otra industria del planeta exceptuando la agricultura.’
Y siguiendo el hilo tecnológico nos lleva a la obsolescencia tecnológica, es decir: Comprar, tirar y volver a comprar. No me ha hecho falta investigar mucho ya que Wikipedia lo deja bien clarito:
‘Se denomina obsolescencia programada u obsolescencia planificada a la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto o servicio, éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.
El objetivo de la obsolescencia programada es el lucro económico. Por ello otros objetivos como la conservación del medio ambiente pasan a un segundo plano de prioridades.
La falta de una gestión adecuada de los productos manufacturados que se vuelven obsoletos constituye un foco de contaminación. Es una consecuencia del sistema de producción y económico contemporáneo, que promueve el consumo creciente. Por ello, la sostenibilidad de este modelo a largo plazo es discutida.
Además, países del tercer mundo están siendo usados como vertedero de todos estos productos inservibles; lo que está generando una considerable contaminación y destrucción del paisaje en dichos países.
Sin embargo, la raíz del problema sigue estando en la industria misma: los reparadores encuentran dificultades como unidades selladas imposibles de desarmar y rearmar, unidades fabricadas siguiendo un proceso automatizado que, al reproducirlo manualmente con fines de reparación, generan un costo de mano de obra mayor que el costo del producto nuevo, o bien, directamente, imposibilidad de conseguir repuestos, ya sea porque nunca han salido a la venta como tales o porque dejaron de fabricarse según el calendario de obsolescencia programada que siguió la unidad.’ Wikipedia.

Y Francia parece que ya está tomando cartas en el asunto:

‘Francia baraja los dos años de prisión y multas de 300.000€ para quien acorte la ‘vida útil’ de los electrodomésticos. Por su parte la UE propone una serie de medidas para alargar la vida de los electrodomésticos. Entre ellas, el etiquetado de durabilidad con lo que sabremos cuánto tiempo puede funcionar un aparato y que los fabricantes faciliten la reparación (con repuestos y eliminando lo tornillos de seguridad para que se puedan abrir).’
Y para concluir una pequeña reseña sobre la incineración:
Recuerdo cuando viví una temporada en Kerala (India) que todos los días las amas de casa indias barrían la calle haciendo montoncitos de la basura que encontraban a su paso y luego, allí mismo, la quemaban. Aunque a mi esta manera de deshacerse de la basura no me gustaba, durante mi estancia tuve que quemar mi basura en el jardín. Allí era la única manera.
‘Los contaminantes procedentes de una planta incineradora se dispersan en el aire, por lo que la población cercana a la planta se expone directamente por inhalación o indirectamente al consumir comida o agua contaminada por las sustancias que se depositan en el suelo, la vegetación y el agua. Los efectos potenciales de metales y otros contaminantes persistentes en el medio ambiente, se extienden más allá del área donde se sitúa la incineradora. Los contaminantes persistentes pueden transportarse a grandes distancias de la fuente de emisión, y sufrir transformaciones físicas y químicas, pasando numerosas veces al suelo, al agua o a los alimentos’. National Research Council 2000.

‘Las incineradoras españolas han supuesto un gasto de unos 1.180 millones de euros y en algunos casos la tarifa final recae sobre los usuarios ya que parte o la totalidad de la inversión inicial se sufraga con fondos supralocales. Por otro lado, a los anteriores costes hay que añadir los derivados de los impactos ambientales de la incineración. Los rangos globales obtenidos para los costes ambientales son entre 69,1 y 129,5 millones de euros por año. Esto resulta en un valor promedio de 98,2 millones de euros por año y 44,4 euros/tonelada de residuo incinerado. No sólo por motivos ambientales sino de estricta eficiencia económica, estas instalaciones deberían pagar impuestos ambientales de un importe equivalente.’

Tirón de orejas a España de los europeos:

Sin embargo, seguimos a diario tirando miles de toneladas de “residuos” a vertederos o llevándolos a incinerar. Casi el 70% de nuestros residuos fueron incinerados. Un estudio elaborado para Retorna puso de manifiesto que hasta el 70% del contenedor de “resto” (donde solo tendría que ir la materia orgánica y la fracción no reciclable) está compuesto por envases que no volverán al ciclo productivo.

Y todo ello tiene consecuencias, que son claramente visibles en el lamentable estado de nuestros vertederos. Tan escandalosa es la situación que la Comisión Europea ha llevado el caso al Tribunal de Luxemburgo. El alto tribunal investiga por qué 31 vertederos españoles no cumplen los estándares europeos. Es decir, no sólo seguimos tirando materias primas que nuestro país necesita, sino que además lo hacemos mal. El Comisario de Medio Ambiente ha considerado que ya se le ha dado bastantes oportunidades de enmienda a España, y que es hora de actuar, por eso el caso ha llegado hasta el tribunal europeo. Pero ocurre lo mismo con los objetivos europeos de prevención, reutilización y reciclaje que España tampoco cumple.’

La iniciativa que propone Retorna es: ‘Implantar un sistema de depósitos (SDDR) para los envases, la recuperación de la materia orgánica o la prohibición del empleo de productos de un solo uso (como las bolsas de uno solo uso), son algunas de las medidas que deberán tomarse y que darían solución al problema.
El objetivo comunitario es que no se tire nada que sea recuperable; el nuestro es que no se fabrique y se ponga a la venta nada que no sea recuperable o reciclable. De cualquier forma, las cifras actuales deberán al menos, invertirse, hacia un 70% de recuperación y menos del 30% acabando enterrado. Y seguir aspirando a lograr una política de residuo cero. Sin embargo, con nuestra actual legislación de residuos, este cambio es absolutamente imposible.’

Tema bastante peliagudo como cualquier otro que involucre al medio ambiente y más sabiendo que actualmente somos en el mundo más de 7000 millones de personas… Sería impresionante poder ver la suma de todo lo que genera cada una de ellas al año y más pensando que la Tierra ya tiene sus años…
‘La población mundial ha pasado de los casi 1000 millones en el año 1800 a más de 6000 millones en el año 2000, y el 30 de octubre de 2011 se alcanzaron los 7000 millones (7 millardos). Cada minuto nacen entre 323 y 358 bebés en todo el mundo.’ Wikipedia
Información sacada de:
elpais.com/elpais/2014/07/09/eps/1404901927_975654.html
www.tierra.org/spip/spip.php?rubrique56
www.greapeace.org.com
www.ecoembes.com
Salud y Buenos Alimentos sin envases.
Yo Isasi
nutricionencasa.com

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Comments

  1. Merche says

    Hola Yo,

    excelente artículo! trabajo en Bruselas en la Asociación que representa a los municipios y el sector publico en la EU y todo lo que dices es totalmente cierto. Desde la obsolescencia programana (la semana pasada atendí a una conferencia en el Comité Economico y Social de la EU), pasando por que el consumidor acaba pagando casi todo..La buena noticia es que la EU estra trabajando en ello: la Directiva de Residuos esta en revisión. En ella se dice entre otras cosas que para el 2030 hay que reciclar un 70% , y lo que no se puede reciclar se incinerará (como mucho un 30%), se prohiben los vertederos, y que los productores tendrán que pagar por la recogida, separación y reciclaje de los productos, así que más les vale invertir en materiales faciles de reciclar. A ver si no se nos va todo al traste con la nueva Comisión Europea.
    Por cierto, estoy leyendo Junkyard Planet, muy buen libro.
    Un abrazo y sigue documentandote así de bien.

    • Yo Isasi says

      Hola Merche! Me alegro de que te haya gustado el artículo! Espero que se cumplan esas previsiones porque sino si que nos iremos al traste.
      Un abrazo y mil gracias por tu comentario!

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